h1

Rincones con Encanto

mayo 21, 2013

Rincones con Encanto I      
Rincones con Encanto II

El caso es que hice un borrador de este post con la intención de publicarlo, y por una razón u otra, se fue posponiendo. Esta pequeña anécdota la viví el 12 de agosto del año pasado. Y antes de ir a ella, quería ofrecer mis disculpas a quienes pasáis por este blog de vez en cuando.

 
______________________________________________________

12 Agosto 2012

Casi sin planearlo. Hoy hicimos una escapadita a un sitio cerca de nuestra ciudad. Gran parte del día lo pasamos con unos buenos amigos, buena compañía, y en una zona con mucha arboleda para admirar y respirar hondo.

Me llevaron a ver un sitio que llaman “El Lago de las tres princesas”, en los alrededores de Quintanar de la Sierra. Un rinconcito de esos que no salen por ahí pero que cuentan con la magia propia de la madre naturaleza: un laguito pequeño pero hermoso, con no demasiada agua en esta ocasión, según me dijeron,  pero clara y limpia como la blanca nieve recién caída.

Ese tipo de lugares hermosos que te hacen sentir bien y en paz.

Ese tipo de lugares repartidos por todo el planeta, que merece la pena cuidar y respetar.

Hermosura en estado puro, un pequeño rincón con encanto al que desearía volver con la misma gente que me mostró su magia, para respirar y sentir la tranquilidad una vez más.

 

NOTA: Para los que lo desconozcáis por completo, está en los alrededores de un pueblo llamado Quintanar de la Sierra dentro de la provincia de Burgos, al norte de España. 

h1

Unas palabras para Vivir

agosto 8, 2012

Las conocía ya. En varias ocasiones me acerqué a sus palabras. Esta mañana buscando en la Web sobre el gran maestro Ludwig van Beethoven, encontré una página donde estaba íntegro y traducido el Testamento de Heiligenstadt, un texto de hondas y profundas palabras,  que escribió el 6 octubre de 1802.

Fue una época difícil para él, en la que el suicidio comenzó a ser una opción, pero esa fortaleza suya, y su amor por la música le salvaron la vida.

Todos tenemos momentos bajos por motivos más o menos duros, momentos en los que no tienes muchas fuerzas para continuar. Es entonces cuando recurriré a tus palabras maestro:

 

“solo el arte me sostuvo, ah, parecía imposible dejar el mundo hasta haber producido todo lo que yo sentía que estaba llamado a producir”

  

Personalidad indomable

Maestro de los sonidos

Tu fortaleza es inspiradora

Y tu música me llena el espíritu

 

Tus palabras serán mi lema de vida

Tu amor por la naturaleza será el mío

Que tu arte me sostenga

Y tus sonidos llenen mi alma

 

 

Con toda mi admiración para el Gran Maestro

 

NOTA: La página a la que hago referencia arriba es:

http://www.lvbeethoven.com/Bio/LvBeethoven-Testamento-Heiligenstadt.html

 

h1

Corazón Roji-blanco

mayo 10, 2012

Debo reconocer que hace años nunca me hubiera imaginado en una como esta. Veía el fútbol como algo completamente ajeno a mí. Mi visión eran once tíos dándole a un balón.

Desde entonces algo ha cambiado. He aprendido muchas cosas sobre el fútbol, sobre mí misma y sobre los colores que inundan mi corazón.

He aprendido a valorar el tremendo trabajo que se esconde detrás de esos once chicos, lo que supone animar a tu equipo, vivirlo con ellos en el campo, sufrir con ellos y gritar con ellos.

Sentir el mal cuerpo que se te queda cuando las cosas no van bien, verles reír, correr por todo el campo celebrando un gol, ver cómo levantan a 40.000 personas gritando y animando hasta la más completa extenuación, abrazarte con gente que no conoces de nada ni has visto nunca pero con la que sientes unos colores en lo más profundo de tí.

Sentir cómo los nervios te erizan la piel y te atenazan el estómago, cómo al final del partido respiras tranquilo y te dices a ti mismo “ya estamos más cerca”.

Estas últimas semanas he podido vivir todas esas emociones con el Atleti. Tu vivir diario se ve completamente alterado con partidos como el de la Final de la Europa League. Todo tu día gira en torno a él. Te despiertas y los nervios te acompañan, las horas pasan lentas, piensas en el partido, en cómo sería ser campeón…

Horas después, durante el partido miras continuamente el reloj que marca la esquina de la pantalla del televisor, de repente llegan los goles, todo el mundo rojiblanco, miles y miles de personas unidas gritando hasta quedar afónicos y con las lágrimas a flor de piel.

El reloj continúa corriendo y por fin llega el minuto 90. La felicidad te invade, el resto de las circunstancias de tu vida pierden importancia…

 

sólo puedes cantar bien alto,

levantar tu bufanda y tus colores bien arriba,

abrazarte con aquellos que quieres y con aquellos con los que has compartido ese sufrimiento,

abrir el champagne y brindar…

 

por unos chicos,

 

por una copa,

 

por unos colores

 

y por tu sangre roji-blanca.

 

Gracias Atleti

h1

Pequeño Momento de Calma

mayo 2, 2012

Cosas y más cosas que hacer a diario. Casi sin poder tomarte un respiro, y con el invierno tan largo, las personas caseras “respiran” en casa cambiando de actividad, con lo que llega un momento que te das cuenta que estás prácticamente ahogado, que tu humor ha ido cambiando casi sin darte cuenta, poco a poco, como un virus que se apodera de ti y al cual no sabes cómo poner remedio.

Ira contenida que no sabes qué hacer con ella, se te ocurre mirar por la ventana y ves el día gris y a punto de llover. Eso no mejora tu estado de ánimo, más bien lo empeora.

En el caso de que la situación laboral no sea buena, es una espina clavada en lo más hondo, y si en cambio gracias a Dios dispones de trabajo, en ocasiones hay algo que te hace dudar, que te hace preguntarte si de verdad estás poniendo toda la carne en el asador, si la cosa está funcionando como debiera.

Desde fuera, los que te rodean casi siempre ven las cosas de otra forma, pero tú en tu interior tienes tu propia visión y casi nunca está acorde con lo que dicen.

Simplemente vas viviendo, tienes momentos mejores y momentos peores, y un buen día como si se tratara de una revelación decides que para empezar bien la jornada vas a ir a andar. Ha habido suerte con el tiempo, el cielo está azul, promete… te pones el chandal, las zapatillas de deporte y a la calle. Eres consciente que no dispones de mucho rato y que va a ser un paseo con el reloj en mano, pero no importa.

Sales con la sonrisa en los labios, con una disposición absoluta a disfrutar de ese momento. Media hora… no es mucho ¿verdad? Lo cierto es que no, pero la sensación que te deja sí.

Te acuerdas de tus pasos, del cielo azul,  de la sinfonía proveniente de los árboles y de que en un par de días volverás a repetir.

La experiencia deja un buen recuerdo en tu mente, un recuerdo de serenidad, ganas de continuar luchando, tal es así, que quieres llevar contigo esos árboles que te vieron pasar… 

 

La foto no es muy buena, pero siempre que la mires recordarás tu pequeño momento de calma.

h1

Hace Tiempo

mayo 2, 2012

Hacía tiempo que no me acercaba “por aquí”, tiempo que no tenía nada que decir. No es que hayan cambiado las cosas de repente, pero sí he encontrado un pequeño resquicio de luz que deseo compartir.

Cuán ocupados podemos llegar a estar con nuestros líos diarios, gracias a Dios que de vez en cuando encuentras un “pequeño momento de calma”.

 

h1

El Milagro de la Vida

noviembre 12, 2011

Pasábamos un par de semanitas fuera. Nuestros dos “pequeños periquitos” siempre vienen con nosotros. Dicen que son muy sucios… pero también son una auténtica alegría. Son de lo más juguetones y les encanta volar por todo el salón. Nos gusta soltarles siempre que podemos para que puedan disfrutar un poco y salir de “su diminuta casa”. Aunque he de reconocer que nosotros disfrutamos viéndoles a ellos.

Les habíamos puesto “un nido” en un intento de que criaran, aunque ni siquiera teníamos pensado qué pasaría en el supuesto de que lo hicieran… ni siquiera si algo así sería posible. Aún así, poco antes de volver a casa, nos encontramos que había un lindo pero muy pequeño huevito dentro.

Estábamos “alucinados”. No sabíamos bien qué teníamos que hacer si es que teníamos que hacer algo. Bueno, simplemente nos dedicamos a lo que veníamos haciendo, que no les faltara agua fresca, ni comida, ni alguna hojita de lechuga de vez en cuando.

Unos días después nos llevamos otra gran sorpresa: en vez de uno, teníamos tres huevitos. Fue entonces cuando vimos a la Madre Naturaleza, sin nuestra intervención, sólo ellos dos, nuestros dos “kirikillos” cuidando de aquellos pequeños. La hembra siempre dentro del nido, varias semanas pasaron, y sólo salía para hacer sus necesidades y alimentarse, eso, cuando no era el macho el que le daba de comer. En unos veinte días, el primer pequeñín salió del nido, una semana después teníamos a los tres pequeñajos piando y pidiéndole a la mamá comida.

Los padres desviviéndose por cuidarles, darles calor y comida, la Naturaleza siguiendo su curso sin que nosotros hiciéramos absolutamente nada, únicamente admirar su trabajo. De vez en cuando abríamos el nido para contemplar y fotografiar a los tres pequeños “garbancitos rosáceos” moviéndose continuamente pero sin separarse, siempre juntitos. Entretanto la madre se detenía enfrente del nido observando a aquellos dos personajes enormes “fisgonear” a sus crías. Entonces cerrábamos la tapita del nido y ella sin dejar pasar un segundo entraba de inmediato para asegurarse que todo estaba en orden.

Crecían a gran velocidad y en cuestión de un mes teníamos a tres periquitos más volando por todo el salón.

La Naturaleza había cumplido.

El Milagro de la Vida se había producido.

Los “papás” habían hecho su trabajo protegiéndoles y cuidándoles.

Mucho podemos aprender de ellos, nosotros, el a veces mal-llamado “género humano”, que somos capaces de lo mejor y también de abandonar a nuestras crías en un cubo de basura.

¿Qué tiene ESO de humano?

h1

Ilusiones Perdidas

octubre 5, 2011

El otro día, viniendo del trabajo, reparé en dos niñas. Iban unos metros por detrás de sus madres, con sus risas y juegos. Se ponían de acuerdo para hacer entre las dos “su particular saludo”. Dando varias palmadas seguidas de un salto para continuar agachándose dos veces. Todo ello les causaba gran satisfacción, iban las dos juntas sin parar de sonreir y totalmente concentradas en su alegre tarea.

Eso me dio que pensar. La alegría de esas niñas, la intensidad con la realizaban “la tarea” en la que estaban metidas, su concentración absoluta sin distracciones disfrutando de esos pequeños momentos… Con el tiempo vamos perdiendo muchas de esas cosas.

Si fuéramos capaces de contemplar la obra de Dios con el ser humano tan solo un instante… veríamos hasta qué punto es inmensa.

Nos dio unos ojos para poder observar la belleza de la Naturaleza, unos oídos para escuchar sus bellas melodías, un tacto para sentir la suavidad de las flores, el olfato para que supiéramos apreciar su maravilloso aroma, el gusto para disfrutar de los alimentos que nos proporciona y un corazón donde poder guardar todas nuestras ilusiones, y todos esos pequeños disfrutes de cada día, de cada cosa que vemos, oímos, tocamos, olemos o gustamos. Pero se diría que todo eso tiene fecha de caducidad.

Esas pequeñas cosas las llevamos con nosotros como una herencia genética, en lo más profundo de nuestro corazón y nuestra alma, pero a medida que crecemos y nos hacemos adultos, inmersos en el discurrir diario hay miles de cosas que se van desvaneciendo, nuestro corazón se va resquebrajando poco a poco dejando ir esos pequeños detalles de vida y aislando en el más profundo olvido nuestras ilusiones.

El tiempo pasa con rapidez, se espera de nosotros que tengamos una vida perfectamente organizada, un trabajo, una casa, una familia… todo ello es perfecto y maravilloso. El problema es el día en el que te das cuenta que te falta algo… que el corazón llora por sentimientos perdidos, ilusiones que se han ido. Te has estancado en tu ir y venir diario y no hay  tiempo para “esas pequeñas tonterías”; sin pensar que eso te sacaría del laberinto en el que te encuentras.

Los niños son los únicos seres humanos capaces de disfrutar de esas pequeñas cosas, de ver cada detalle de la vida con ojos de asombro, de guardar en sus pequeños corazones grandes ilusiones de vida, de reír y disfrutar cada momento.

Les llevamos a los colegios para educarles, llenándoles de tareas para que se hagan “personas de provecho”, sin darnos cuenta de que además de todas esas cosas buenas que les damos, muchas veces estamos quitándoles lo único que podría hacerles felices: “seguir viendo las cosas con ese entusiasmo con el que sólo ellos saben verlas”, robándoles las ilusiones, haciendo que poco a poco ese corazón suyo se vaya rompiendo cada vez más; hasta que llega el día en el que miran atrás y se preguntan que fue de todo aquello, de todos los planes que tenían, de todo lo que les quedaba por “vivir”, del tiempo que antes tenían a sus pies y ahora sienten que se les escapa como agua entre los dedos… de sus ilusiones perdidas.

 

            Deseo volver a tener los ojos de un niño
            Volver a sentir con intensidad la vida…

            Deseo volver a tener su espíritu
            Volver a sentir que el tiempo no termina

            Deseo volver a tener la risa sincera de un niño
            Volver a tener esas “ilusiones perdidas”

           

Dedicado a aquellos que hayáis perdido vuestra “senda de la ilusión”.

 

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

%d personas les gusta esto: