La Sonrisa de un niño

Esto fue inicialmente escrito en mayo de 2013, pero ya sabéis… el tiempo pasa… demasiado rápido. Aun así, no iba a perder la ocasión de compartirlo con vosotros.

La Sonrisa de un niño

¿Conocéis cómo es una sonrisa de felicidad auténtica?

Si habéis visto reír a un niño, entonces sí.

Hace poco vi reflejado en mi sobrina como es una verdadera sonrisa. No necesitó dinero, ni juguetes caros, ni grandes ropas, solamente soplar pompas de jabón.

Las miraba con sus ojos sencillos, unos gritos que le salían de lo más profundo de su ser, allí donde reside el alma.

Ponía todo su entusiasmo en la nueva actividad mientras sus mejillas rosaditas y sus grandes ojos abiertos, transmitían esa alegría sincera que tienen los niños.

Nos encantó verte gritar y sonreír cielo,

 

La sonrisa de un niño.

Más valiosa que el dinero

Más preciada que el oro

 

No cambies nunca princesa.

 

 24 Mayo 2013

 

                                                                                                                    Dedicado a Sandra

Hacia una nueva forma de expresión

Este blog comenzó con la indignación e impotencia que siente uno cuando le dejan tirado toda una noche en un aeropuerto (cosa que a estas alturas les ha podido suceder a muchos ya), al principio tenía unos objetivos que parecen haberse disipado con el tiempo; y creo que es hora de cambiar.

Esta mañana pensando en ello, me he dado cuenta de que han ido surgiendo otras necesidades, resulta muy simple: A veces uno necesita “expresarse” y dar salida de alguna forma a aquello que te ronda la mente, de corazón.

Desde el corazón para ti…

Rincones con Encanto

Rincones con Encanto I      
Rincones con Encanto II

El caso es que hice un borrador de este post con la intención de publicarlo, y por una razón u otra, se fue posponiendo. Esta pequeña anécdota la viví el 12 de agosto del año pasado. Y antes de ir a ella, quería ofrecer mis disculpas a quienes pasáis por este blog de vez en cuando.

 
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12 Agosto 2012

Casi sin planearlo. Hoy hicimos una escapadita a un sitio cerca de nuestra ciudad. Gran parte del día lo pasamos con unos buenos amigos, buena compañía, y en una zona con mucha arboleda para admirar y respirar hondo.

Me llevaron a ver un sitio que llaman “El Lago de las tres princesas”, en los alrededores de Quintanar de la Sierra. Un rinconcito de esos que no salen por ahí pero que cuentan con la magia propia de la madre naturaleza: un laguito pequeño pero hermoso, con no demasiada agua en esta ocasión, según me dijeron,  pero clara y limpia como la blanca nieve recién caída.

Ese tipo de lugares hermosos que te hacen sentir bien y en paz.

Ese tipo de lugares repartidos por todo el planeta, que merece la pena cuidar y respetar.

Hermosura en estado puro, un pequeño rincón con encanto al que desearía volver con la misma gente que me mostró su magia, para respirar y sentir la tranquilidad una vez más.

 

NOTA: Para los que lo desconozcáis por completo, está en los alrededores de un pueblo llamado Quintanar de la Sierra dentro de la provincia de Burgos, al norte de España. 

Unas palabras para Vivir

Las conocía ya. En varias ocasiones me acerqué a sus palabras. Esta mañana buscando en la Web sobre el gran maestro Ludwig van Beethoven, encontré una página donde estaba íntegro y traducido el Testamento de Heiligenstadt, un texto de hondas y profundas palabras,  que escribió el 6 octubre de 1802.

Fue una época difícil para él, en la que el suicidio comenzó a ser una opción, pero esa fortaleza suya, y su amor por la música le salvaron la vida.

Todos tenemos momentos bajos por motivos más o menos duros, momentos en los que no tienes muchas fuerzas para continuar. Es entonces cuando recurriré a tus palabras maestro:

 

“solo el arte me sostuvo, ah, parecía imposible dejar el mundo hasta haber producido todo lo que yo sentía que estaba llamado a producir”

  

Personalidad indomable

Maestro de los sonidos

Tu fortaleza es inspiradora

Y tu música me llena el espíritu

 

Tus palabras serán mi lema de vida

Tu amor por la naturaleza será el mío

Que tu arte me sostenga

Y tus sonidos llenen mi alma

 

 

Con toda mi admiración para el Gran Maestro

 

NOTA: La página a la que hago referencia arriba es:

http://www.lvbeethoven.com/Bio/LvBeethoven-Testamento-Heiligenstadt.html

 

Corazón Roji-blanco

Debo reconocer que hace años nunca me hubiera imaginado en una como esta. Veía el fútbol como algo completamente ajeno a mí. Mi visión eran once tíos dándole a un balón.

Desde entonces algo ha cambiado. He aprendido muchas cosas sobre el fútbol, sobre mí misma y sobre los colores que inundan mi corazón.

He aprendido a valorar el tremendo trabajo que se esconde detrás de esos once chicos, lo que supone animar a tu equipo, vivirlo con ellos en el campo, sufrir con ellos y gritar con ellos.

Sentir el mal cuerpo que se te queda cuando las cosas no van bien, verles reír, correr por todo el campo celebrando un gol, ver cómo levantan a 40.000 personas gritando y animando hasta la más completa extenuación, abrazarte con gente que no conoces de nada ni has visto nunca pero con la que sientes unos colores en lo más profundo de tí.

Sentir cómo los nervios te erizan la piel y te atenazan el estómago, cómo al final del partido respiras tranquilo y te dices a ti mismo “ya estamos más cerca”.

Estas últimas semanas he podido vivir todas esas emociones con el Atleti. Tu vivir diario se ve completamente alterado con partidos como el de la Final de la Europa League. Todo tu día gira en torno a él. Te despiertas y los nervios te acompañan, las horas pasan lentas, piensas en el partido, en cómo sería ser campeón…

Horas después, durante el partido miras continuamente el reloj que marca la esquina de la pantalla del televisor, de repente llegan los goles, todo el mundo rojiblanco, miles y miles de personas unidas gritando hasta quedar afónicos y con las lágrimas a flor de piel.

El reloj continúa corriendo y por fin llega el minuto 90. La felicidad te invade, el resto de las circunstancias de tu vida pierden importancia…

 

sólo puedes cantar bien alto,

levantar tu bufanda y tus colores bien arriba,

abrazarte con aquellos que quieres y con aquellos con los que has compartido ese sufrimiento,

abrir el champagne y brindar…

 

por unos chicos,

 

por una copa,

 

por unos colores

 

y por tu sangre roji-blanca.

 

Gracias Atleti

Pequeño Momento de Calma

Cosas y más cosas que hacer a diario. Casi sin poder tomarte un respiro, y con el invierno tan largo, las personas caseras “respiran” en casa cambiando de actividad, con lo que llega un momento que te das cuenta que estás prácticamente ahogado, que tu humor ha ido cambiando casi sin darte cuenta, poco a poco, como un virus que se apodera de ti y al cual no sabes cómo poner remedio.

Ira contenida que no sabes qué hacer con ella, se te ocurre mirar por la ventana y ves el día gris y a punto de llover. Eso no mejora tu estado de ánimo, más bien lo empeora.

En el caso de que la situación laboral no sea buena, es una espina clavada en lo más hondo, y si en cambio gracias a Dios dispones de trabajo, en ocasiones hay algo que te hace dudar, que te hace preguntarte si de verdad estás poniendo toda la carne en el asador, si la cosa está funcionando como debiera.

Desde fuera, los que te rodean casi siempre ven las cosas de otra forma, pero tú en tu interior tienes tu propia visión y casi nunca está acorde con lo que dicen.

Simplemente vas viviendo, tienes momentos mejores y momentos peores, y un buen día como si se tratara de una revelación decides que para empezar bien la jornada vas a ir a andar. Ha habido suerte con el tiempo, el cielo está azul, promete… te pones el chandal, las zapatillas de deporte y a la calle. Eres consciente que no dispones de mucho rato y que va a ser un paseo con el reloj en mano, pero no importa.

Sales con la sonrisa en los labios, con una disposición absoluta a disfrutar de ese momento. Media hora… no es mucho ¿verdad? Lo cierto es que no, pero la sensación que te deja sí.

Te acuerdas de tus pasos, del cielo azul,  de la sinfonía proveniente de los árboles y de que en un par de días volverás a repetir.

La experiencia deja un buen recuerdo en tu mente, un recuerdo de serenidad, ganas de continuar luchando, tal es así, que quieres llevar contigo esos árboles que te vieron pasar… 

 

La foto no es muy buena, pero siempre que la mires recordarás tu pequeño momento de calma.

Hace Tiempo

Hacía tiempo que no me acercaba “por aquí”, tiempo que no tenía nada que decir. No es que hayan cambiado las cosas de repente, pero sí he encontrado un pequeño resquicio de luz que deseo compartir.

Cuán ocupados podemos llegar a estar con nuestros líos diarios, gracias a Dios que de vez en cuando encuentras un “pequeño momento de calma”.

 

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